Nuestros pequeños grandes héroes son ellos y ellas, nuestros hijos, quienes arrementen con pasión los desafíos de una vida en el extranjero.
Nuestros pequeños grandes héroes y heroínas, no tienen nada que envidiarle a los superhéroes de todos los tiempos. Ni la Mujer maravilla, ni Batman, ni el Hombre Araña se encuentran a la altura de lo que enfrentan los nuestros.
No hay villanos, pero hay «peligros» en un mundo desconocido. No hay brujas ni hechiceras, pero hay algunas que con lo mal que suenan al principio al no entender lo que dicen, se les asemejan, o al menos son percibidas de manera hostil.
Hay una ciudad extraña, un lugar oscuro, frío, y a veces de calor extremo. Nuestros super héroes y heroínas se adaptan a ello y hasta lo disfrutan: si es el frío le hacen frente a la nieve con bufandas, guantes y gorros. Si es el calor; pues gafas y cremas solares junto a gorros coloridos y atuendos frescos. Saben que ir al cole significa abrigarse mucho y llevar botas de nieve, pero también puede significar cantidad de botellas de agua para no deshidratarse.
Hay un lenguaje, que a veces suena familiar y otras no tanto. Al principio, algo temerosos frente a lo desconocido, tomarán recaudos para pisar con fuerza y hacerse entender de a poco. Saben que el otro no es un enemigo pero aún tampoco es un aliado. Lo investigarán de diferentes formas y a su debido tiempo. Sabrán poner distancia y acortarla de a poco cuando se sientan seguros y en confianza.
Es que nuestros pequeños grandes héroes y heroínas se llevan todos los premios: a la tenacidad, al esfuerzo, a la valentía, a la perseverancia… ¿Quién les envidia llegar a un lugar desconocido y pasarse 4 y hasta 8 horas entre extraños? Nos dan lecciones de paciencia, de buenas costumbres y sobretodo de amor.
Porque hay mucho esfuerzo y empeño, porque muchas veces los regañamos y les pasamos nuestro propio estrés, y porque tantas otras nos ayudan a crear lazos que creíamos imposibles. Son un puente hacia lo nuevo porque son más valientes que nosotros mismos.
Es sabido que detrás de nuestros pequeños grandes héroes y heroínas hay una familia, una mamá, un papa y muchos más, que cerca o lejos, los alientan a ganar batallas y a sortear obstáculos y es bueno que así sea. Y es que siendo así se forma equipo y dan muchas más ganas salir a enfrentar la nueva aventura. Como en cada día, y en cada etapa de sus vidas, saber que estamos allí, cuidándolos, protegiéndolos y alentándolos de diferentes formas los fortalece.
¿Cómo llevan tus pequeños grandes héroes y heroínas la vida en otro país?
Saludos,
Erica
Mi hija es una guerrera. Me ha enseñado cosas inmensas con su valentía y fuerza para enfrentar esta nueva vida: un nuevo país, un nuevo idioma, nuevos compañeros, creando lazos para tener nuevos amigos. Sólo me queda agradecerle con todo mi corazón y seguir a su lado de forma incondicional. Gracias Vero
Que bien, son realmente un ejemplo de vida! Un abrazo
Muy cierto! Son unos heroes, jamas me imagine su capacidad de adaptación tenia más miedo que nada. Pero la verdad es que me ha demostrado lo fuerte que es y lo valiente al decir aquí las cosas son diferentes. Eso me da alivio y me impulsa a no parar.
Excelente post!
Saludos
Así es Minerva! es importante reconocer sus fortalezas y acompañarlos brindando confianza siempre que nos necesitan.
Un abrazo
No todos tienen edad para afrontarlo con heroísmo. Nosotros tuvimos que luchar con anorexia infantil. La cosa puede complicarse más de la cuenta si con el cambio de país vienen cambios familiares.
Acuerdo contigo y te agradezco que hayas compartio tu experiencia, es algo que contribuye a toda esta comunidad de mamás por el mundo. He hablado de las dificultades que se presentan y que a veces son muy dificiles de detectar en otro post. Mi punto aquí es resaltar la valentía y el esfuerzo de nuestros hijos, que con obstáculos y situaciones complejas llevan adelante decisiones que como adultos hemos tomado y merecen nuestro reconocimiento por poner lo mejor de si mismos en afrontarlas.
Un fuerte abrazo!