3 meses expatriada

Inauguramos sección siguiendo el ejemplo de Mar y María de Sonambulistas, Eli de Crónicas Germánicas o Lucia de Baballa y es que el café del Sábado en Miami me gustaría compartirlo con alguna de vosotras. Con mi madre, con mi hermana, con mi abuela, con Tania, con Noelia y con tantos seres queridos a los que no puedo ver en persona y por supuesto también con cada una de vosotras que ya formáis parte de mi vida.

¿Café para dos?

Si estuviera tomando un café en Miami contigo, te contaría que ya llevo 3 meses expatriada aquí, y que me parece que llevará toda la vida. La adaptación ha sido bastante fácil, pero porque venía muy mentalizada después de mi experiencia anterior fallida (en uno de estos cafés te la cuento). Echo de menos mil cosas, pero el día a día con los peques me absorbe tanto, tanto, que no tengo ni tiempo para pararme a pensar en penas.

Si estuviera tomando un café en Miami contigo, te contaría que Pablo viene cada día contandome las nuevas palabras que ha aprendido en inglés, que me corrige con la pronunciación de algunas de ellas y que es asombroso lo mucho que puede aprender un niño en esa edad.

Si estuviera tomando un café en Miami contigo, te contaría que ya estoy pensando en el menú para Thanksgiving, que tengo mucha ilusión y que aunque desde España lo veía como una americanada, ahora, después de estos 3 meses de expatriada, creo que tengo mil cosas por las que dar gracias. Estar lejos de tu familia y amigos hace que valores mucho más la suerte que tienes por tenerlos y que te apoyen tanto en esta nueva aventura.

Si estuviera tomando un café en Miami contigo, te diría que estoy feliz con como marcha el proyecto de Mamás por el Mundo, que estoy conociendo a gente maravillosa y que tengo mil cosas en mente que compartir con las madres expatriadas que me leéis.

Si estuviera tomando un café en Miami contigo, me despediría ya porque tengo esperando a dos familias españolas también expatriadas en Miami, para irnos a conocer la estación de LA NASA en Cabo Cañaveral. Me muero de ganas por ver la cara de Pablo cuando lleguemos.

Y después de este rollo que te he metido, te toca a ti, ¿qué me contarías si nos estuviéramos tomando un café en Miami?

Laura.

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